3er Festival de Ingeniería y Ciencias U. de Chile convocó a 15 mil personas

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Desde el jueves 20 hasta el sábado 22 de octubre se llevó a cabo el 3er Festival de Ingeniería y Ciencias, el encuentro bianual de innovación y transferencia tecnológica que es organizado por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile. La actividad convocó a alrededor de 15 mil personas provenientes de todo el país, quienes tuvieron la posibilidad de aprender, conocer y sorprenderse con las más de 100 actividades preparadas para expandir el pensamiento científico.

El objetivo de esta iniciativa fue poner a disposición de la comunidad (niños, jóvenes y adultos) el desarrollo científico del país,  de manera entretenida e interactiva. Por ejemplo, aprenderán cómo transformar el aceite de cocina en combustible diesel, o podrán imprimir sus propios inventos en las impresoras 3D.

En esta ocasión, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas dispuso más de 64 charlas con académicos(as) connotados, 55 talleres lúdicos para comprender variados procesos científicos, exposiciones de investigaciones, de instrumentación, de modelos mineros, del Universo, recorridos por cerca de 50 laboratorios, muestras interactivas, entre otros. Además se presentaron equipos creados en la FCFM como el ecógrafo portátil y “Almohadita”, un sistema de prevención temprana para evitar riesgo de un paro cardiorrespiratorio o una infección intrahospitalaria en lactantes.

“La mayor actividad de difusión de la FCFM”

Patricio Felmer, Premio Nacional de Ciencias Exactas, realizó un taller para familias dedicado a resolver problemas en acción, que convocó a gran cantidad de participantes.

Sobre la realización del festival, el académico calificó la iniciativa de “extraordinaria”. “Encuentro algo realmente importante que la Universidad de Chile y la FCFM se vincule con la comunidad. Tiene que abrirse y mostrarse a la ciudadanía, y ésta es una de esas expresiones en que puede venir con toda la familia. No se trata sólo de invitar a que vengan a la universidad. Es entregar lo que somos, planificar actividades para compartir lo que hacemos y lo que hacen nuestros estudiantes. No me cabe duda que esta tercera versión va a ser un éxito. Estamos haciendo justamente lo que la universidad tiene que hacer: abrirse a la comunidad”.

El académico del Departamento de Ingeniería Matemática e investigador del CMM, Jaime Ortega, trajo a su familia a conocer las actividades que se desarrollan en la Facultad.

“Me parece muy bien que se realice este festival. Ésta es la mayor actividad de difusión que tiene la Facultad, por eso la importancia que tiene. Es relevante que la comunidad conozca qué se hace en la FCFM, qué es lo que estamos trabajando y para qué”.

El profesor Ortega también valoró los beneficios de esta tradición para la comunidad interna. “Muchas veces nos encerramos en la oficina, en los laboratorios y no tenemos mucho tiempo de interactuar, de conversar con otros colegas y son este tipo de actividades las que permiten encontrarnos en facetas distintas, lejos del estrés diario, de los proyectos, de los informes, de las clases y te da otro tipo de vínculo. Lo mismo con los alumnos. A ellos les permite preguntarte cosas que a veces no se atreven a consultar en el día a día y eso es muy positivo”.

Carolina Contreras supo del festival en el noticiero de la mañana del viernes 20. De inmediato lo agendó como panorama familiar.

“Vengo con mi marido y mis dos hijos, de siete y de nueve años.  Yo esperaba que iba a ser muy artesanal, de hecho me imaginaba una carpa afuera, pero me encontré con escenarios y todo esta puesta en escena  que estamos viendo y estoy gratamente sorprendida. Me contaron que más rato hay un partido de fútbol con robots y que un profesor va a hacer un taller interactivo con los niños un rato más. Estamos muy contentos de haber venido. Mi marido es arquitecto y yo soy geógrafa, pero mi hijo Martín de 9 años le gusta la ngeniería y la ciencia. Desde chiquitito dice que quiere ser ingeniero así que está entusiasmado mirando las cosas. Es muy bueno ir acercándolos a la universidad desde temprana edad y que vayan conociendo distintas actividades, que se vayan entusiasmando y que vean que la universidad no es fome”.

Al finalizar el taller de “Julieta en la tierra de las niñas”, una iniciativa producida por CEGA y CR2, Josefa Oterola (8 años) compartió su impresión de esta experiencia.

“No esperaba que la ciencia fuera tan divertida, aprendí muchas, muchas cosas. El taller enseñaban demasiadas cosas entretenidas, entre una de esas estaban los tipos de rocas, por ejemplo habían rocas que atraían los imanes y otras con brillos. También aprendimos a hacer una nube dentro de una botella”.